Decolorar el cabello o no hacerlo ¡esa es la cuestión!

Decolorar el cabello es un cuento viejo. Las primeras decoloraciones aparecen en Europa ya hace varias décadas y los que tenemos mucha experiencia sabemos que en los comienzos todos los cabellos que decoloraban  tenían amoníaco para lograr los rubios que hizo tan famosos la inolvidable MARILYN MONROE. Afortunadamente durante todos estos últimos años la tecnología ha cambiado de forma sustancial, pero lo que no cambia es que las decoloraciones, que antes se hacían si papel aluminio,  deben ser hechas única y exclusivamente por profesionales experimentados  y serán estos últimos quienes determinen el tipo de decoloración ojalá sin tantos químicos. La adecuada asesoría implica pensar y diagnosticar cada caso según lo requiera la estructura y situación presente del cabello.

La decoloración sin dañar el cabello no es un juego de niños y mucho menos hacerlo en casa como el caso del grupo de amigas que se reúnen y experimentan en sus cabellos tomando uno que otro mechón o algunas más atrevidas lo hacen en todo su cabello para llevarlo de un color castaño a rubio o un blanco y lo que logran son cabello anaranjados y, si les va bien, un amarillo chillón, lo cual siempre le saldrá mucho más costoso, pues el arreglo, además del daño irreversible que queda en el cabello, debe ser hecho por  verdaderos expertos en el traro de cabellos sumamente maltratados.

Recuerda que el cabello, a pesar de ser una de la fibras más resistentes de la naturaleza, no tiene vida porque no posee un nervio en su interior. El cabello crece desde su folículo piloso por subdivisión celular y, sí crece, pero no se regenera a sí mismo. Por lo tanto, una vez hecho el daño con decoloración se debe restaurar con tratamientos de aminoácidos y con células madre, o en el peor de los casos, si el daño es tan grande y no queda otro remedio, lo mejor es cortarlo y reemplazarlo por unas extensiones de cabello que por estos últimos tiempos se han puesto tan de moda.

Por el contrario, una decoloración bien hecha puede ser el hit de la moda y el éxito de quien lo usa, pero repito, esto no es un juego de niños con el cual se puede experimentar indiscriminadamente. Por eso, siempre debes dejarlo en manos de nuestros estilistas debidamente entrenados que lograrán un resultado preciso y duradero.